Leí esa frase en algún lugar que no recuerdo en estos momentos, pero me llevo a pensar en toda la mierda que me trago. No solo por mis propios errores, si no por tomar los ajenos. No me corresponden, pero aún así me hago cargo como si fueran propios, ¿Tanto los quiero?
Supongo que si
Aprendí a levantarme después de caerme. Pero mejor que eso, aprendí a dejarme caer. Me permití llorar, sufrir a solas, apoyarme contra el respaldo de mi cama cuando ni el suelo me parecía firme.
El pulso se estabilizaba, y las lágrimas dejaban de caer. Cerraba mis ojos hasta el otro día, hasta otra oportunidad, hasta un nuevo comienzo…
Aprendo de mis errores, de mis caídas, a despegarme del suelo y volar otra vez.
Nada está perdido, todavía falta mucho que recorrer y quiero seguir respirando,
para mi misma.


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